Espacios de Fuerza
Justificación del espacio elegido:
Elegimos este estacionamiento que aparenta un abandono o desuso, marcado por una hilera de columnas blancas severamente desgastadas por el tiempo, porque nos permite trabajar sobre la tensión entre lo funcional y lo abandonado. Es un espacio pensado originalmente para la circulación y el uso cotidiano (autos, personas yendo de un lado a otro) pero que hoy se percibe vacío, silencioso, casi detenido en el tiempo, a pesar de que ese uso cotidiano (los autos que pasan, que se estacionan) sigue ocurriendo de fondo.
Lo que más nos interesó destacar es la repetición rítmica de las columnas: forman una suerte de compás visual a lo largo de todo el predio, y decidimos aprovechar esa repetición para generar profundidad y perspectiva en el encuadre, ubicando la cámara de manera que las columnas se escalonen hacia el fondo. Esa serie también habilita un juego entre lo arquitectónico y lo escultórico: las columnas dejan de leerse solo como estructura y empiezan a funcionar casi como una instalación o un cementerio de objetos.
El clima lumínico: un día nublado, de luz difusa y pareja, sin sombras duras, refuerza esa sensación de neutralidad y de tiempo suspendido. No hay un sol marcado que dramatice la escena; la luz pareja nos permitió, en cambio, poner el foco en la textura y en la forma antes que en el contraste. Dando lugar a esta idea de abandono.
Para las decisiones de cámara, optamos por planos generales y paneos lentos que recorren la hilera de columnas, dejando que el espacio se revele progresivamente en vez de mostrarlo todo de entrada, y algún acercamiento a la textura de una columna en primer plano para que el/la espectador/a pueda observar el material.
El sonido ambiente que registramos (pájaros, autos pasando y el crocante de piedritas bajo los pasos o las ruedas) refuerza esta idea de un espacio que convive con lo urbano (el tránsito, lo humano indirecto) sin perder su carácter de lugar algo olvidado.
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